¿Podría cambiar la Inteligencia Artificial la profesión de publicitario?

  • La Inteligencia Artificial viene a ayudar y mejorar a las personas, no a sustituirlas
  • Una programadora y un creativo debaten sobre sus usos y aplicaciones actuales y futuras
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La Inteligencia Artificial ha estado presente de manera constante en las conversaciones sobre innovación tecnológica en Darwin & Verne en los últimos meses. Al margen de los chatbots, el nivel de inversión de dinero y sobre todo de tiempo que requiere una nueva aplicación de IA ha sido muy largo para los ritmos que maneja cualquier agencia o consultora creativa de marca. El mercado sigue poco a poco madurando, con muchos proveedores compitiendo entre sí por hacer la tecnología más sencilla y más accesible. Algunos parecen estar cerca de convertirse en herramientas de uso diario en cualquier empresa o departamento de publicidad.

¿Conquistarán las herramientas de IA los corazones de los publicistas?

Para hacer una prueba, me senté un rato con un “dúo dinámico”: una de las programadoras que trabajan en nuestros proyectos técnicos, y una de las personas más influyentes en nuestro departamento creativo. Les pregunté: “¿Cuál de vosotros pensáis que será el primero en usar herramientas de IA para la productividad en vuestro trabajo diario?”.

Las respuestas no me fueron extrañas. El de diseño vino a decir que no veía una inteligencia artificial participando en el proceso creativo. La informática no sabía muy bien qué decir. Tampoco lo veía, pero imaginaba que llegaría a ser posible. La pregunta es cuándo. 

Probamos “Technical preview” y su código predictivo

Pasé a concretar la pregunta: “¿Cuándo pensáis que un servicio te sugerirá líneas de código para lo que estás desarrollando? Pero en tiempo real, según escribes, que adivine lo que quieres hacer y te lo vaya escribiendo”. 

La respuesta fue: “Eso no parece fácil, ¿diez años?”. Negaban con la cabeza. 

“Esto está disponible desde el verano pasado”, afirmé. Les enseñé mi entorno de desarrollo, escribí unas pocas líneas y todo el texto marcado por la línea azul apareció en la pantalla como sugerencia: 

Literalmente boquiabiertos, acertaron a decir: “Pero eso ¿está ya disponible? ¿cómo se accede?”.

El caso es que está en “Technical preview”. Es evidente que funciona y lo debe de hacer muy bien por los comentarios que se pueden leer en redes sociales. Sin embargo, el proveedor te tiene que aprobar para que puedas usarlo (no debe de haber poca gente viendo el ruido que hay en Twitter y YouTube). No está disponible comercialmente, y tampoco hay fechas. 

¿Podría la Inteligencia Artificial pintar un arte final? Nos responde OpenAI

La informática se abstrajo con su móvil haciendo más búsquedas y mirando más ejemplos. El del departamento creativo la miraba con una sonrisa malvada, pero cometió un error al afirmar: “Eso a los de diseño no nos va a pasar. Una máquina no nos va a hacer un arte final”. 

No pude reprimir una sonrisa y pregunté: “¿Estás seguro? ¡Hagamos una prueba! Piensa en una campaña en la que hayas trabajado hace poco y dime un diseño loquísimo que hubieras podido meter”. 

 “¿Te vale la de turismo?”, respondió. “Me vale”, contesté y él añadió: “Pues una foto de un sitio idílico, y ¿algo loquísimo? Bueno, una jirafa en una moto de agua”. Me di la vuelta, tecleé “A photo of a giraffe on a jet ski”, y giré el monitor para que lo pudiera ver bien: 

“¿En qué banco has buscado eso?”, preguntó, a lo que respondí: “No es de un banco, lo ha pintado la herramienta con la descripción”. Se hizo un silencio y exclamó: “¡No puede ser!”, y repliqué: “Claro que puede. Dime algo más loco aún”. 

Me miró y lentamente dijo: “Esto no puede estar en ningún banco: dos dragones de plastilina comiendo pizza en una canoa”. Yo no podía dar crédito a lo que acababa de oír. Los creativos, de verdad, hacen asociaciones mentales que, en fin. Me volví al teclado y probé: "Polymer clay dragons eating pizza in a boat". 

Volví a girar la pantalla para enseñárselo:

La programadora se empezó a reír a carcajadas. El creativo se animó y dijo: “¡Un cuadro de un hámster tomando el té, al óleo!". Bueno, eso era demasiado. Al óleo. Pero probé, curioso: “Oil painting of a hamster drinking tea outside”:

El creativo exclamó: “¡Es un artísta! ¡También sabe pintar al óleo! ¡Venga ya!”. Al cabo de un momento, prosiguió: “La joven de la perla de Vermeer, pero con una nutria marina”. 

Yo me moría de la risa. Vaya imaginación. Y no tenía claro qué haría el sistema, así que probé: "A sea otter in the style of 'Girl with a Pearl Earring' by Johannes Vermeer". Y el sistema respondió:

“Pero ¡esto qué es!” exclamó. Le tuve que explicar que acababa de salir como prueba y que no está todavía disponible comercialmente, ni se sabe modelo de comercialización o fechas. El sistema, llamado Dall-E 2, de OpenAI, acaba de presentar su segunda versión, y los pocos que tienen acceso lo están petando en un foro de Reddit en el que van subiendo las respuestas a sus ideas cada vez más locas. 

Las herramientas de AI, ¿nuestros nuevos compañeros de trabajo?

La conversación de arriba es una recreación probable de lo que pudiera haber pasado si hubiera ido a la agencia a provocar la escena. 

Ambas tecnologías existen ya y algunas personas por internet las han probado y escrito sobre ellas. OpenAI dice claramente que trata de ayudar y mejorar a las personas, no sustituirlas. Me parece evidente que las versiones finales de ambas tecnologías podrían empezar acortando tiempos de desarrollo y de diseño, y eso sí podría funcionar en nuestro mundillo.

La pregunta es, ¿provocará cambios más profundos en nuestra profesión?
¡Quién sabe!